Las mujeres en la historia de la filosofía, por Jacqueline Broad

Los filósofos han estado felices tomando prestado y robando ideas de otros durante siglos. Nos gusta llamarlo “investigación”. En la mayor parte, la práctica de la filosofía tiende a ser colectiva y conversacional y colaborativa. Disfrutamos leer lo que otros han escrito sobre un tema determinado, y nos gusta escuchar lo que los otros tienen que decir, porque gente diferente ve las cosas de manera diferente. Sus comentarios y críticas pueden abrir nuestras mentes a verdades no contempladas, o nos animan a cerrar filas, y fortalecer nuestros argumentos, a la luz de la oposición.

Cara a cara, esta práctica no siempre es para los cobardes ni para quienes no tengan la piel curtida. La naturaleza argumentativa de la disciplina puede ser desafiante para los introvertidos y para quienes tengan una disposición a ser corteses y civilidad humana en común.

Pero lo gracioso es que, a pesar de esta reputación brutal, la filosofía actualmente es bastante inclusiva por su naturaleza.

Para muchos filósofos, no importa si es que sus interlocutores tienen deficiencias en su educación, menos privilegios, menores de edad, o incluso bajo el suelo. (De hecho, suele ser mejor si los combatientes están muertos, no vaya a ser que protesten por malas interpretaciones de sus posiciones.) Todo lo que importa es el libre intercambio de ideas y un espíritu abierto a la indagación.

El pensador del siglo XVII John Locke es un caso: se iba de su camino para conversar con extraños, se nos dice, porque él pensaba que “podrían aprender algo que era útil, sobre todos.”
Pero aquí está mi problema: creo que la disciplina de la filosofía ha sido más bien lenta en reconocer esta historia colaborativa.
Si una persona externa a la disciplina fuese a dar un vistazo a la historia de la filosofía—a alguno de los muchos textos, digamos, en la Historia del Pensamiento Filosófico Occidental—las probabilidades son de que él o ella quedaría completamente en la oscuridad respecto a los aspectos conversacionales y cooperativos de la disciplina.
O peor aún, creo, ella quedaría completamente ignorante respecto a la historia de inclusión de género.

Hasta hace muy poco, la historia de la filosofía se ha centrado en aquellos singulares genios masculinos que publicaron sus grandes tratados, y presentaron sus sorprendentes ideas originales como muchas Atenas completamente maduras surgiendo de la cabeza de Zeus.
Descartse aparentemente nos da la primera teoría moderna de la mente. Hobbes fue el primero en dar luz a la idea de la libertad negativa. Kant fue al primero que se le ocurrió la idea de la autonomía personal.
Descartes mismo declaró una vez que él “no deseo considerar lo que otros han conocido o no conocido.” Y Hobbes del mismo modo afirmó “que si él ha leído tanto como otros hombres, él debiese saber no más que otros hombres.”

Pero creo que estos filósofos probablemente estaban promocionando algo un mito. ¿Obviamente aquellos pensamientos originales no podrían haber surgido completamente desarrollados en sus mentes, no más que una mujer podría haber emergido de la punta de la frente de un dios griego?
Más aún, la evidencia histórica contextual que sobrevive muestra que los mismos hombres trabajaron sus ideas en colaboración—cara a cara, en cartas, en objeciones y respuestas, en tediosos y larguísimos intercambios que entumecían la mente que se expandían durante muchos, muchos años—y, algunas veces, incluso, con mujeres.

Es correcto. La evidencia sugiere que las mujeres siempre han estado haciendo filosofía—siempre han estado allí, escribiendo, discutiendo, objetando, frunciendo, y estremeciéndose—al lado de sus colegas masculinos.

Entonces ¿Por qué hemos sido tan lentos en reconocer su participación? ¿Y cómo se vería la historia de la filosofía si es que las contribuciones de las mujeres estuviesen debidamente reconocidas?

No estoy segura de que hayan respuestas simples a la primera pregunta—eso podría requerir un libro entero. Pero la última es un tema que a yo misma y a un número de mis colegas hemos estado considerando en las últimas décadas pasadas como parte de un Proyecto de Recuperación colectivo, un proyecto para escribir de vuelta a las mujeres filósofas en los libros de historia.

Hemos encontrado que, muchas veces, estas mujeres no suenan muy diferente a sus pares masculinos: usan la misma terminología, discuten los mismos acertijos filosóficos, y algunas veces llegan a las mismas soluciones. Pero hay algo más—una pequeña diferencia de énfasis, creo.
Esto no es sorprendente dada las circunstancias en que estas mujeres escribieron.

Consideren a las mujeres filósofas de la modernidad temprana, tal como Margaret Cavendish, Anne Conway, Damaris Masham, y Mary Astell. Estas damas inglesas se encontraron a sí mismas en situaciones de dependencia financiera de otros, tenían tan sólo una educación limitada, y tenían unos pocos caminos abiertos a ellas respecto a logros y oportunidades. Además tenían que tolerar ciertas prácticas opresivas de su tiempo, y estereotipos perniciosos y sesgos en contra de las mujeres.

Mientras tanto, los caballeros de su época estaban realmente en la cima de la torre, por así decirlo. Estaban todos bien educados; eran abogados, médicos, diplomáticos, catedráticos de universidad, y consejeros políticos. Como resultado, su visión desde arriba era expansiva y universal—podían ver el mundo sociopolítico como un todo y esto se reflejó en su trabajo.
Comparativamente, sus pares mujeres estaban atrapadas en el fondo de la torre—poniendo la lavadora (hablando figurativamente) y dándole a las próximas generaciones unos buenos sermones sobre las reglas de civilidad humana común.

No es sorprendente, que su panorama sobre la vida sea un poco diferente. Su filosofía moral se concentra en las virtudes relacionadas con el otro, humildad, generosidad, y benevolencia desinteresada. Su filosofía política se opone a la esclavitud de la mujer en el matrimonio, y valoran una noción de libertad interna como autogobierno racional. Sus posiciones metafísicas abordan los problemas que surgen de un dualismo estricto entre mente y cuerpo.

Es muy temprano aún para decir si es que estas mujeres practicaron la filosofía “con una voz diferente,” i.e. una con un panorama distintivamente de mujeres o femenino (muchas de sus posiciones morales en realidad se parecen mucho a la de los Estoicos masculinos).
Pero lo que obtenemos es su ‘Visión desde el Suelo’—y yo creo que eso es algo bueno. Como Locke diría, podría enseñarnos algo útil.

Texto original disponible acá. Traducido con permiso de la autora.

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De máquinas, computadores y fantasmas

El siguiente texto fue escrito para aparecer en el tríptico previo a una conversación a la que el Cineclub de la Universidad de Chile nos invitó como Gefauch, la cual consistió en el tema de la inteligencia artificial con la primera película del ciclo titulado ‘Filosofía, ciencia y ficción

En un futuro próximo, las redes corporativas alcanzan niveles de desarrollo inimaginados. Los electrones y la luz fluyen a través de todo el universo. Sin embargo, a pesar de la informatización las naciones y los grupos étnicos siguen existiendo.

En el año 2029 la tecnología ha avanzado al punto de que partes humanas pueden reemplazarse con partes cibernéticas. Un cyborg (cybernetic organism), en el mundo de Ghost in the Shell, es una persona que posee un cuerpo en parte o enteramente constituido de prótesis. Parte del progreso en la tecnología ha sido la creación de una forma de encapsulamiento del cerebro que permite generar una interfaz entre la mente y todo tipo de redes, incluyendo Internet. No obstante, es necesario mantener intacto el fantasma (Ghost en inglés), que es responsable de nuestra autoconciencia, memoria, percepción, identidad, etc.

“Filosofía de la mente” se le suele llamar área de la disciplina filosófica que estudia la naturaleza de la mente, los eventos mentales, sus propiedades, su relación (o no) con el cuerpo físico, como es posible la conciencia, la naturaleza de esta, y así sucesivamente. De los variados problemas que trata, los de la identidad y la relación mente-cuerpo están desde sus orígenes. Seguir leyendo

Aristóteles sobre los ricos y su comportamiento en la polis

Los caracteres inherentes a la riqueza están bien a la vista de todos. <Quienes los tienen> son, en efecto, soberbios y orgullosos por cuanto están hasta cierto punto afectados por la posesión de al riqueza (pues se hallan en la misma actitud de si poseyesen todos los bienes enteramente, ya que la riqueza es como la medida del valor de las demás cosas, por lo que les parece que todo sin excepción puede comprarse con dinero). Son también voluptuosos y petulantes: voluptuosos, por causa del lujo y como muestra de su felicidad; y petulantes hasta groseros, porque todo el mundo acostumbra a ocuparse de lo que ellos desean y admiran y porque ellos mismos creen que los demás envidian lo que <tienen>. Por otra parte, es a la vez muy natural que estén afectados de este modo, puesto que son muchos los que están necesitados de lo que ellos poseen; por lo que viene aquí bien el dicho de Simónides a propósito de los sabios y los ricos, cuando a la mujer de Hierón, que le preguntaba qué era mejor, si ser rico o sabio, le respondió: <<ser rico>> –pues, decía, siempre se ve a los sabios pasar su tiempo a la puerta de los ricos. También se consideran dignos de gobernar, dado que creen estar en posesión de aquello por cuya causa se es merecedor del gobierno. En resumen: el talante del rico es el de un necio afortunado.

Los caracteres de los nuevos ricos se diferencian, empero, de los que lo son de antiguo en cuanto que los nuevos ricos tienen todos los vicios en mayor grado y con mayores defectos (pues el ser nuevo rico es como una ausencia de educación sobre la riqueza). Y en cuanto a las injusticias, cometen no las propias de la maldad, sino las que corresponden a la soberbia y a la falta de control sobre uno mismo: así, por ejemplo, ultrajes y adulterios. (Retórica, 16. II, ‘La Riqueza’ 1390a 32 – 1391a 21)

El laberinto de la pequeña política

“La pequeña política comprende las cuestiones parciales y cotidianas que se plantean en el interior de una estructura ya establecida, debido a las luchas de preeminencia entre las diversas fracciones de una misma clase política. (…) Es propio de diletantes [aficionados], en cambio, plantear la cuestión de una manera tal que cada elemento de pequeña política deba necesariamente convertirse en problema de gran política, de reorganización radical del Estado. Gramsci

La distinción pequeña/gran política desde el criterio de necesidad me parece iluminador. No se trata de la renuncia en principio a disputar espacios burocráticos, se trata de un asunto de perspectiva. Es decir, qué consideración (y desde donde) se da a la disputa de tales espacios. Considerar necesario, de suyo, la disputa es lo ‘aficionado’: si se entra a los pasillos no es para hacer intriga, es para socavar sus murallas y derrumbarlas. Y es cierto, es necesaria la disputa del Estado y sus razones, pero desde lo abstracto no se puede obtener la necesidad de una determinada maniobra, sólo la consideración real de las fuerzas puestas en juego: ¿quiénes? ¿con quiénes? ¿por quiénes y para quiénes?

Volvamos al asunto de la perspectiva: desde la que nos interesa, el Estado es considerado como resultado de una correlación de fuerzas (clases dominantes vs. clases subalternas). No es un simple aparato abstracto de dominación. Por otra parte, como dijera Marx en una carta, el Estado se encarga de instalar sus razones por doquier en la sociedad y estas no son sino las determinadas por su carácter de clase. Una de las razones para los dominados es hacer pasar por asuntos de la gran política aquellos de la pequeña. Desde desempeorar reformas neoliberales hasta enfocarse en ocupar todos los espacios como “disputables”. ¿En qué consiste esto? Así como la pequeña política es la intriga de los pasillos, estos bien toman la forma de laberintos para las clases populares: haciendo que objetivamente se parcelen sus intereses, desagrega sus demandas, los hace enfrascarse en disputas internas, los relega a ser sumados o marginarse a una autoafirmación identitaria (con mucho abajismo, muchas banderas, mucho lienzos, colectivo, etc.) Historia bien conocida.

Siguiendo con la analogía, quizá muchos dirán que están dispuestos a asaltar los pasillos y ocuparlos, pero ¿cuántos se quedarán atrapados en la intriga? ¿cuántos considerarán que es necesario ir antes a todos los pasillos para luego abrir las puertas al resto? Porque esa es la tragedia del laberinto de estos pasillo. Ahora el minotauro no necesita pasearse amenazador, se formó en política y retórica, probablemente también leyó harto a Laclau, y le basta con provocar que se enfrasquen en la intriga para que ya no deseen salir nunca más de allí.

O semanticismo o revolución y el jugo del Servel

Rosa Luxemburgo y Lenin hablaban de las tareas de la socialdemocracia en contraste con las de Bernstein, de los utópicos, el reformismo en general, etc. Tiempo después ‘socialdemócrata’ fue utilizado siendo asociado justamente a las estrategias propiamente reformistas y colaboracionistas, que iban en desmedro del avance del movimiento obrero, y que buscaron pactar por arriba la mejora de condiciones de variadas capas de la sociedad (en función del capital finalmente). Hoy en día, la socialdemocracia ni si quiera estaría haciendo lo esperable en este sentido de ‘socialdemocracia’: en vez de fortalecer un estado de bienestar, lo desmantelaron; en vez de evitar que el mercado entrara en ciertas áreas de nuestras vidas, lo propiciaron; y así sucesivamente yendo en contra lo que se esperaba que hiciera la socialdemocracia… o quizás no. Seguir leyendo

El mono de paja de la “lucha feminista del primer mundo”

Hace rato está dando vueltas por redes sociales una foto que compara “luchas feministas en el primer mundo” vs. “lucha real”. En las primeras, salen protestas del tipo exigir que para cruzar salga un monito con vestido, derecho a andar sucia con la menstruación (y que no sea juzgada), contra la censura del cuerpo o derecho a que no ser juzgadas por no depilarse. En las segundas, salen unas mujeres kurdas “defendiéndose del estado islámico”.

En filosofía se suele llamar “armar un mono de paja” cuando se representa de manera errónea la postura del contrincante. De este modo se ataca esta representación torcida en vez de la verdadera postura.

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El mono de paja está en asumir que todo el feminismo se reduzca a lo antes mencionado cuando a lo más son su expresión más liberal (o incluso irrelevante, como me parece que lo es el esencialismo biológico de la apología por la menstruación). ¿Por qué no muestran la lucha por el aborto, los casos de “crímenes pasionales” o los tipos de desigualdades en el mundo del trabajo que van desde el tipo de trabajo al que se accede hasta la cantidad de remuneración (y muchísimos más)? Del mismo modo, siendo que gente de izquierda lo ha compartido, ¿por qué no mostrar que la “lucha real” es la de los kurdos armados en contraste con las manifestaciones pacíficas y ciudadanas (hasta con cuerpos pintados) demandando unos simples “derechos sociales”? Porque eso también es una visión retorcida y los argumentos están hace rato sobre la mesa: el modo de operación del capitalismo contemporáneo reconoce un nicho de acumulación en los derechos sociales, los privatiza y encuentra nuevas formas de extracción de valor en desmedro de victorias fruto de la organización de las clases populares. De este modo, avanzar en la recuperación de derechos sociales permite cuestionar el carácter mismo del estado, como algo funcional e instrumentalizado por la burguesía. Estos últimos han ejercido su dominación, en extremo neoliberal, pero con discurso progresista y de izquierda. Véase socialdemocracia en el mundo: Partido Laborista en el Reino Unido, PASOK en Grecia (Syriza a estas alturas así como va), PSOE en España y la Concertación a nuestro caso.

Lo peor es ver gente de izquierda compartiendo esta imagen… como si fuese graciosa (?). Entonces la pregunta a hacerse es, si esto es claramente un mono de paja, es decir, representa torcidamente la postura que busca atacar (a la lucha feminista que se da en el primer mundo) ¿por qué hacerlo? ¿por qué es gracioso? ¿por qué sería la lucha feminista algo a atacar? Sobre esto último, ¿será que incomoda la postura que uno dice poseer? De ser así ¿cuál sería? ¿obstaculiza el progreso de la verdadera lucha por el avance de la clase obrera o los privilegios, sean cuales sean, que posee?

Y ojo, no es decir que la lucha feminista no pueda ser cuestionada como algo que obstaculice las transformaciones sociales, tampoco quiere decir que no sea válido cuestionar la centralidad que pueda tener o no al lado de otras luchas. Esos cuestionamientos tienen que realizarse siempre y no sólo por el feminismo, sino que por todas las luchas, porque no es como que en la izquierda revolucionaria (si quiera en la reformista) tengamos un repertorio de triunfos del cual vanagloriarnos. Considerando todo lo anterior, también cuestionar si más que estar en una relación horizontal, en realidad el feminismo es algo simultáneo, es decir, modificación de una práctica antes que un agregado a modo de apéndice… en fin. Antes que hacer una persecución del correcto comportamiento que debiesen tener las mentalidades progresistas, mejor decirles: déntrese.

Hallazgo científico marciano y ciencia ficción

La NASA anunciará el misterio de Marte resuelto

En el sitio oficial de la NASA dijeron que este lunes se anunciará un importante hallazgo científico en Marte.

En 1948, publicada en 1951, Arthur C. Clarke escribió ‘The Sentinel’, un cuento corto de ciencia ficción en donde es descubierto un artefacto ancestral en la luna, con forma de tetraedro, dejada por una antigua civilización alienígena, cuya finalidad era medir el avance tecnológico de las especies en distintos sistemas planetarios. Posteriormente surgió de allí la más conocida novela y película 2001: A Space Odyssey. El descubrimiento del artefacto significó un cambio en la historia de la humanidad.

En 1980, el filósofo David Kellogg Lewis publicó una obra llamada Mad Pain and Martian Pain, el cual realiza un argumento haciéndonos imaginar un marciano, quien cuando sufre dolor reacciona de las maneras que encontramos esperables en un humano (o en seres a los solemos atribuir conciencia), sólo que su fisiología es completamente distinta y posee una “mente hidraulica” distribuida por todo el cuerpo y, por ejemplo, tiene unas especies de ventrículos que se abren y cierran en las plantas de sus pies. Independiente de las posturas que uno pueda tener (como funcionalismo o realización múltiple de la mente), bien puede ser utilizado para imaginar, de una manera muy ilustrativa, un modo con conciencia radicalmente distinto a los que conocemos en la tierra.

En 2007, BioWare lanza el famoso juego de computador Mass Effect, cuyo contexto es luego de que la humanidad descubre un artefacto de tecnología, también construido por una especie alienígena altamente avanzada, que luego de su estudio y adaptación les permitió dar un salto tecnológico llevándolos más allá del sistema solar.

Quizá lo que descubrieron en Marte no sea tan radical como un artefacto que nos lleve en una odisea espacial, ni un cuerpo de un humanoide marciano; tal vez ni si quiera sea un artefacto de alguna especie inteligente largamente extinta o un cuerpo de algo. Lo que si, y otorgando que sea un gran hallazgo científico, quizá recién sea el comienzo de descubrir hasta donde nos puede llevar. Como sea, al menos quienes hemos crecido y seguimos disfrutando con la ciencia ficción, disfrutemos el entusiasmo de aquí al lunes (y más allá).

10 Cumbia covers para escuchar mientras fregás tu casa

Soltando Monos

(prejuiciosos abstenerse)

Soy metódica hasta lo insoportable, tengo un procedimiento establecido para casi todas las cosas que hago, y cualquier imprevisto puede arruinarme el día. O la vida. Por eso, cuando se me rompió la computadora, lamenté profundamente perder la colección de cumbia que sonaba cada diez, quince, o veinte días, cuando fregaba mi departamento.

Desde los polvorientos muebles hasta el temeroso inodoro, todo es más fácil de limpiar si se dispone de la música adecuada. Estos son los diez cumbia covers que últimamente me acompañan mientras bailo y torturo vecino al ritmo de la escoba:

Persiana americana – Los de fuego

Último tren a Londres – Clasiqueros

La isla con chicas – Kumbia Queers

Pídeme la luna – Repiola

Sobreviviré – Gladys, la Bomba Tucumana

Mil horas – La sonora dinamita

Y cómo es el – La Konga

Malo – Vilma Diaz

Eclipse total de amor – Alkala

Solo…

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Confieso que he violado

Carla Moreno

Tan naturalizada está la cultura de la violación y el racismo, que un hombre blanco y con poder puede incluir el relato de una violación como una anécdota más de sus memorias, y no pasa nada.

En este texto, Neruda cuenta cómo violó a la mujer que le limpiaba la mierda mientras él ocupaba el cargo de Cónsul en Colombo.

El relato completo, a continuación. Al final, algunos comentarios míos.

“Mi solitario y aislado bungalow estaba lejos de toda urbanización. Cuando yo lo alquilé traté de saber en dónde se hallaba el excusado que no se veía por ninguna parte. En efecto, quedaba muy lejos de la ducha; hacia el fondo de la casa.

Lo examiné con curiosidad. Era una caja de madera con un agujero al centro, muy similar al artefacto que conocí en mi infancia campesina, en mi país. Pero los nuestros se situaban sobre un pozo profundo o sobre una corriente de…

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Confianza epistémica y el caso del termómetro

En filosofía a veces hay ejemplos entretenidos de argumentos. Hoy recordé uno que considero muy bueno (y entretenido) que encontré para un ensayo de epistemología el año pasado:

Pritchard (2008) pone el caso de un termómetro. Supongamos que me formo la creencia sobre la temperatura de una habitación a través de mirar un termómetro. Supongamos además que este es un mecanismo confiable para formase creencias respecto a esta temática, pero que su confianza está totalmente desconectada con mis habilidades cognitivas. Por ejemplo, supongamos que el termómetro en realidad estaba malo y que su temperatura variaba al azar dentro de cierto rango. No obstante la confianza en el proceso de formación de la creencia se preserva ya que había alguien escondido en la habitación que se encargaba que cada vez que yo viera el termómetro, la temperatura de la habitación era ajustada para que calzara con la del termómetro. En un caso como este, el contextualismo se quedaría corto: se cumple con el requisito de los estándares epistémicos además de que la creencia se forma causalmente de la manera adecuada.


Pritchard (2008) GRECO ON KNOWLEDGE: VIRTUES, CONTEXTS, ACHIEVEMENTS The Philosophical Quarterly Vol. 58, No. 232 July