Aristóteles sobre los ricos y su comportamiento en la polis

Los caracteres inherentes a la riqueza están bien a la vista de todos. <Quienes los tienen> son, en efecto, soberbios y orgullosos por cuanto están hasta cierto punto afectados por la posesión de al riqueza (pues se hallan en la misma actitud de si poseyesen todos los bienes enteramente, ya que la riqueza es como la medida del valor de las demás cosas, por lo que les parece que todo sin excepción puede comprarse con dinero). Son también voluptuosos y petulantes: voluptuosos, por causa del lujo y como muestra de su felicidad; y petulantes hasta groseros, porque todo el mundo acostumbra a ocuparse de lo que ellos desean y admiran y porque ellos mismos creen que los demás envidian lo que <tienen>. Por otra parte, es a la vez muy natural que estén afectados de este modo, puesto que son muchos los que están necesitados de lo que ellos poseen; por lo que viene aquí bien el dicho de Simónides a propósito de los sabios y los ricos, cuando a la mujer de Hierón, que le preguntaba qué era mejor, si ser rico o sabio, le respondió: <<ser rico>> –pues, decía, siempre se ve a los sabios pasar su tiempo a la puerta de los ricos. También se consideran dignos de gobernar, dado que creen estar en posesión de aquello por cuya causa se es merecedor del gobierno. En resumen: el talante del rico es el de un necio afortunado.

Los caracteres de los nuevos ricos se diferencian, empero, de los que lo son de antiguo en cuanto que los nuevos ricos tienen todos los vicios en mayor grado y con mayores defectos (pues el ser nuevo rico es como una ausencia de educación sobre la riqueza). Y en cuanto a las injusticias, cometen no las propias de la maldad, sino las que corresponden a la soberbia y a la falta de control sobre uno mismo: así, por ejemplo, ultrajes y adulterios. (Retórica, 16. II, ‘La Riqueza’ 1390a 32 – 1391a 21)

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Recomendación de lectura sobre la centralidad del conflicto en las luchas sociales

Harry Cleaver en 1979 propone en su libro ‘Reading Capital Politcally‘, en la introducción, una distinción de tres maneras de leer a Marx. La política, dice él, es entender su obra como un “arma para la guerra”.

Por Vladimir Kozlinsky. Usado de portada en el libro fundacional del marxismo analítico de G.A. Cohen

Por Vladimir Kozlinsky. Usado de portada en el libro fundacional del marxismo analítico de G.A. Cohen

Más allá de los detalles de su argumento, la idea central es que antes que cualquier formalidad, lo que ordena realmente las posturas es la lucha de clases. No en tanto la mera “contradicción capital-trabajo”, sino que sus distintas manifestaciones, es decir, como la clase dominante opera para mantener su hegemonía. Si bien no he podido estudiar con mucha más profundidad la obra de él aún (de hecho, todavía no termino el libro), hay algo para el día de hoy detrás de esta idea que tiene completa vigencia: es el conflicto lo que ordena y la toma de postura lo que determina. Seguir leyendo

El marxismo sin dialéctica

Cuando tenga tiempo, me gustaría escribir algo en respuesta a esta entrada. Astarita creo que no evalúa correctamente el aporte del marxismo analítico, ni lo entiende en su contexto (y el por qué de sus argumentos). Un libro bueno al respecto es el de Andrew Levine (2003) ‘A Future for Marxism?: Althusser, the Analytical Turn and the Revival of Socialist Theory’, en donde pone en su contexto al marxismo analítico en contraste con una de las corrientes principales, la obra de Althusser. Ambos entendidos como respondiendo a una constricciones ambientales políticas.

Rolando Astarita [Blog]

A partir de las notas recientes sobre dialéctica aparecieron algunos comentarios que cuestionaron la utilización de la dialéctica en los análisis marxistas. El propósito de esta nota es mostrar que las críticas que se enviaron al blog se inscriben en una larga tradición que sostuvo que el marxismo debía ser depurado de la dialéctica. No pretende ser una revisión exhaustiva, sino ayudar a ubicar las características principales de esta tradición, y sus principales planteos, en la esperanza de que anime a los lectores a interesarse en estas cuestiones. Es a ese fin que cito una bibliografía bastante extensa, incluyendo algunos textos que defienden el punto de vista opuesto al de los autores críticos de la dialéctica. En futuras notas trataré en particular algunas de las cuestiones planteadas por el “marxismo sin dialéctica”.

El rechazo de la dialéctica en la Segunda Internacional

A pesar de que Marx planteó que la dialéctica…

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