Pragmatismo en filosofía del lenguaje: una propuesta naturalista

A continuación el resumen de 245 palabras y el proyecto de 3 páginas de mi tesis para el grado de magíster, la cual inscribí el viernes. Como creo absolutamente en el carácter social del trabajo, creo que incluso es más eficiente este tipo de ejercicios. Además que me encanta ver cuando la gente comparte no sólo su trabajo final, sino que el proceso, el cual está siempre lleno de errores y traspiés. Agradezco comentarios y observaciones.

Título de Proyecto: Pragmatismo en filosofía del lenguaje: una propuesta naturalista

Profesores Guías: Manuel Rodríguez Tudor y Guillermo Soto Vergara

Palabras Claves: pragmatismo, filosofía del lenguaje, filosofía de la lingüística, composicionalidad, contextualismo

Resumen (245 palabras):

En esta investigación, que continúa el trabajo de mi tesina de pregrado, abogaré por el pragmatismo en filosofía del lenguaje de manera naturalista, apoyando esta posición con investigaciones cognitivas del lenguaje, y enmarcándola en la discusión más general de las arquitecturas cognitivas alternativas al cognitivismo clásico. Específicamente, sustento la tesis de que el pragmatismo no es tan sólo una postura destructiva, sino que posee potencia explicativa.

En la primera parte, reconstruiré el debate en filosofía del lenguaje en torno al problema de la sensibilidad al contexto. Distinguiré entre los contextualistas, que buscan reformar la visión tradicional adhiriendo a principios fundantes, tales como el de la composicionalidad, y los contextualistas radicales (o pragmatistas), que no admiten ningún elemento insensible al contexto, ya sean estos lingüísticos o puramente cognitivos; es decir, no aceptan composicionalidad en el lenguaje natural ni en el pensamiento.

En la segunda parte, mostraré aportes de la lingüística teórica que pueden interpretarse como concordantes con el programa pragmatista. En particular, propondré que el pragmatismo en filosofía del lenguaje es coherente con la concepción de la comunicación como coordinación para la acción y del proceso comunicativo como interacción con el ambiente mediado por palabras, consideradas estas como herramientas.

En la tercera parte, defenderé la plausibilidad del pragmatismo en filosofía del lenguaje como parte de un programa de investigación en ciencias del lenguaje. Para esto, emplearé argumentos empíricos, fundados en investigaciones en ciencias cognitivas del lenguaje, mostrando su coherencia con arquitecturas cognitivas alternativas al cognitivismo clásico.

Objetivo General:

Mostrar que la postura pragmatista en filosofía del lenguaje es coherente y puede ser sustentada con investigación en ciencias cognitivas acerca del lenguaje dentro del marco general de las arquitecturas cognitivas alternativas.

Objetivos Específicos:

  1. Mostrar la correspondencia entre la discusión tradicional en filosofía del lenguaje y la discusión en lingüística teórica.
  2. Mostrar la correspondencia entre el pragmatismo y arquitecturas cognitivas alternativas al cognitivismo clásico en desmedro del principio de composicionalidad.
  3. Revisar propuestas interactivas y dinámicas de la comunicación, como apoyo teórico para la concepción de la comunicación como coordinación de la acción y de una semántica situada.

Formulación del Proyecto:

Tener una posición respecto a la naturaleza del lenguaje conlleva compromisos teóricos (que pueden ser tanto explícitos como implícitos) tanto en lingüística como con una arquitectura cognitiva que lo realiza; sostengo que en las discusiones en filosofía del lenguaje no sólo es coherente, sino que se compromete con una manera de entender el proceso comunicativo y, a la vez, es posible indicar una arquitectura cognitiva que lo realiza. En mi trabajo pretendo mostrar que el pragmatismo en filosofía del lenguaje es una apuesta que no se reduce únicamente a la crítica de la tradición, sino que puede encontrar apoyo en investigaciones cognitivas acerca del lenguaje, en particular respecto a su adquisición y uso.

En la filosofía del lenguaje lo que provocó la emergencia de nuevas posturas fue el problema de la sensibilidad al contexto, el cual puso en cuestionamiento la forma tradicional de entender la relación entre sintaxis, semántica y pragmática. Por una parte, están los contextualistas, que intentaron mantener los principios fundantes, como el principio de composicionalidad, y, por otra parte, los pragmatistas, quienes en desmedro de los principios de la tradición, afirman la omnipresencia del contexto en todas las instancias y no sólo como un momento de resolución de ambigüedades o de proceso inferencial para recuperar contenido proposicional.

Recogiendo el trabajo previamente realizado en mi tesina de pregrado, reconstruiré la discusión dentro de la filosofía del lenguaje respecto a cómo se busca dar cuenta de la sistematicidad y productividad del lenguaje y del proceso comunicativo exitoso. En lingüística teórica (Stainton 2014) la exposición del debate se centrará respecto a los presupuestos de cómo se entiende la comunicación. Afirmaré que la apuesta pragmatista puede encontrar sustento en una concepción de comunicación como coordinación para la acción, que es coherente a la vez con las posiciones emergentistas y sociopragmáticas. Esto último en contraste con la visión tradicional, la cual tiene como presupuesto que la comunicación es para la expresión del pensamiento y que está ligada a modelos de codificación-decodificación de la comunicación (Sperber y Wilson 1987). Finalmente, vincularé el pragmatismo en filosofía del lenguaje con investigaciones en psicolingüística, mostrando concordancia con arquitecturas cognitivas alternativas al cognitivismo clásico en lo relativo a la relación entre lenguaje y cognición.

En la primera parte de la argumentación reconstruiré el debate en filosofía del lenguaje. Se asume desde la tradición en filosofía del lenguaje, partiendo por Frege, que la fijación de las condiciones de verdad de una oración se hace previo a toda interferencia del contexto. Parte de las razones esgrimidas para esto es que, producto de la cantidad indeterminada de elementos que posee el contexto, no podríamos individuar nunca el sentido original que está siendo expresado. Así, en el proceso comunicativo lo que está siendo expresado no deriva sus condiciones de verdad de elementos extralingüísticos, sino que queda constreñido por limitaciones previas e incluso formales. Una de las maneras de explicar esto es distinguiendo tres momentos: (i) el pre-semántico, en donde se resuelven las ambigüedades asociadas con elementos que integran variables como los indexicales, (ii) el semántico, que es donde propiamente se resuelve cual es el contenido proposicional comunicado, y (iii) el pragmático, que son las consideraciones posteriores que el hablante deberá realizar, a modo de proceso inferencial, para recuperar exitosamente el contenido proposicional que el hablante tiene como intención comunicar.

Ante el problema de la sensibilidad del contexto, surgieron intentos de consolidar el programa tradicional con las nuevas problemáticas tales como H.P. Grice (1975), que lo que proponía era, en parte, tener como unidad de análisis no ya la oración abstracta, sino que la proferencia (es decir, la oración utilizada). Argumentaré que el contextualismo no radical es, finalmente, un intento por reformar la tradición debido al tipo de compromiso que sostienen con el principio de composicionalidad del lenguaje y que hereda los problemas asociados a este principio, por lo que las críticas pragmatistas se mantendrían (Szabó 2012).El pragmatismo que Charles Travis (1997) propone, considera que los elementos contextuales no solo están presentes en todos los momentos antes mencionados, sino que en su totalidad determinan las condiciones de verdad y todo lo que pueda ser considerado como elementos semánticos. Finalmente termina por concluir que la demarcación entre semántica y pragmática no tendría sentido ya que las cuestiones semánticas serían, realmente, pragmáticas.

En la segunda parte de la argumentación, mostraré la concordancia de posturas en filosofía de la lingüística respecto a la comunicación con la postura pragmatista. Identificaré al programa tradicional asociado con los modelos computacionalistas e intelectualistas de la comunicación en autores tales como Jerry Fodor (1983). Para ellos, el fenómeno a estudiar más bien son las intuiciones gramáticas y significados literales. Como unidad de análisis postulan la necesidad de principios universales abstractos que explican las propiedades de lenguajes naturales. Así, la generación del lenguaje, la fijación de las condiciones de verdad y la comunicación misma, descansa sobre un aparato generativo internalizado que es capaz de generar una cantidad infinita de oraciones. Es decir, en la comunicación el ambiente (tanto como contexto social) contingentemente interviene en el proceso cognitivo para producir la comunicación. Por otra parte, una visión alternativa es la vislumbrada ya por Lev Vygotsky (1986), quien reconstruye la discusión entre intelectualistas y conductistas, y toma distancia de ambos: la relación entre pensamiento y lenguaje es estudiada ontogenéticamente, por lo que el desarrollo de las habilidades lingüísticas depende de la interacción del individuo y la sociedad, siendo esta interacción constitutiva del lenguaje. La manipulación de símbolos no basta como criterio para adjudicar competencia lingüística desarrollada, es necesario dar cuentas de los mecanismos de internalización de habilidades que terminan en su cúspide con el pensamiento conceptual. Esta empresa es tomada posteriormente por Michael Tomasello (1999), quien propone el efecto trinquete como mecanismo de herencia cultural que permite a la progenie alcanzar desarrollo de las habilidades lingüísticas a velocidades que, desde el punto de vista tradicional, son consideradas en extremo aceleradas requiriendo de aparatos cognitivos que llenen los vacíos de la experiencia del individuo (además, es de notar que en este punto el argumento toma la forma del de la pobreza del estímulo en la percepción).

En la tercera parte me dedicaré a construir la relación entre los distintos elementos antes mencionados. Abogaré por la plausibilidad de las posturas pragmatistas sobre la base de investigación desarrollada en psicolingüística dentro del marco más amplio de una arquitectura cognitiva alternativa al cognitivismo tradicional. Reconstruiré la discusión dando cuentas de las críticas al principio de composicionalidad mostrando su coherencia con el pragmatismo en filosofía del lenguaje. Primero, recogeré el cuestionamiento al principio tanto en el lenguaje como en el pensamiento (Clapp 2010). Segundo, recogiendo las posturas de lenguaje distribuido (Cowley 2004, 2006) y de coordinación e interacción comunicativa (Castillo y Soto 2014), daré cuentas de posibles mecanismos de interacción que comprendan la manipulación de palabras tal como lo concibió Vygotsky: como herramientas que median nuestra interacción con el ambiente; esta postura fue elaborada exitosamente por Tomasello posteriormente, no obstante, afirmaré que filosóficamente se mantiene cercano a Fodor (1983) por algunos compromisos mentalistas que mantiene. Esto, contraponiéndolo a visiones que, si bien conceden que la semántica está permeada completamente por elementos pragmáticos, insisten en mantener un modelo codificado de la comunicación (Sperber y Wilson 1987). Respecto a esto último, mostraré como una arquitectura cognitiva alternativa al cognitivismo tradicional es más coherente y fructífera que una individualista siguiendo los compromisos pragmatistas antes elaborados; apoyándome además de Vygotsky en John Dewey (1998) y G.H. Mead (2011), argumentaré que en vez de dar cuentas de la composicionalidad y de la sistematicidad, más bien es estabilización de la gramática a través del tiempo gracias a mecanismos tales como el efecto trinquete, que permiten la mantención de semánticas determinadas y reglas de uso a través del tiempo con independencia de los individuos.

Finalmente, y a modo de síntesis, intentaré esbozar un esquema de las posturas en filosofía del lenguaje y lingüística, que relacionen entre sí las distintas posturas respecto al lenguaje y cognición. Esto, con la finalidad de vincular más estrechamente apuestas en filosofía del lenguaje con presupuestos empíricos, ya que, como he defendido, una postura pragmatista en filosofía del lenguaje considera omnipresentes a los elementos contextuales y no admite la posibilidad de fijaciones de contenido previos a la experiencia al modo composicionalista. Así, el único modo de volver coherente tal postura es haciéndose cargo del problema y postular mecanismos adecuados de fijación de las condiciones de verdad. Argumentaré, tomando las elaboraciones de Barwise y Perry (1983) que una semántica tal debe ser no proposicionalista y situada, que de cuentas del dinamismo e historicidad de la comunicación.

En síntesis:
1. Abogar por el pragmatismo contrastándolo con el contextualismo.
2. Mostrar que hay apoyo en investigaciones lingüísticas y psicolingüísticas para (1).
3. Buscar el apoyo en lingüística teórica mostrando la posibilidad de desarrollar teorías compatibles y que suponen el pragmatismo.
4. Buscar apoyo en psicolingüística en estudios de uso, adquisición y deterioro del lenguaje.
5. Dado lo anterior, el pragmatismo no es sólo una posición crítica y destructiva, sino que tiene potencia explicativa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s