La era post-académica que viene, por Bharath Vallabha

Hay dos usos muy diferentes de la riqueza. Un uso es como medio para mostrar que uno está teniendo éxito en el espacio del mercado; así es como la riqueza es exhibida en Berverlly Hills o Las Vegas. El otro modo es usar la riqueza como un escudo de protección del espacio del mercado, para que así la riqueza misma funcione como un modo de mantener alejado los sentimientos de las fuerzas capitalistas; este es el punto de la riqueza en los pueblos universitarios que viven con más desahogo tales como Cambridge y Berkeley.

Estaba consciente de este segundo uso mientras que estaba caminando al rededor del campus de Princeton ayer. Tan pronto como estaba en el campus, podía sentir esa sensación distintiva que uno tiene en una universidad rica. La sentía mientras caminaba al rededor del recinto, captando la bella arquitectura y el aire sereno de una vida de la mente. ¿Pero qué estaba capturando esta sensación exactamente? Primero, no estaba seguro; tan sólo caminaba captándola, intentando entenderla.

Luego se me ocurrió: es la sensación de pertenencia a una comunidad, en donde la gente está unida por algo más que otra cosa que el mercado y el consumismo. La sensación que describí en un post anterior que tuve en la cena cerca de mi casa, la sensación de que en esa cena mi relación con las otras personas a mi alrededor estaba mediada por el hecho de que todos éramos consumidores – esa sensación no estaba presente caminando por Princenton. En cambio, había una sensación de que yo estaba unido a la gente a mi alrededor en Princeton, pero lo que nos unía no era el capitalismo, sino más bien el reino de las ideas, y un sentido claro y nítido de nuestros valores compartidos en un robusto sentido Humanista. Sentía un parentesco con extraños en las calles, como si nuestro amor compartido por las ideas y la vida intelectual fuese un vínculo que nos unía en el modo más profundo posible, más profundo incluso que el que yo tenía con mi familia. Seguir leyendo

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Engels y la vieja nueva mayoría

Otra más de Engels en Revolución y Contrarrevolución en Alemania. Veamos qué sucede cuando quienes tiran pinta de demócratas se denominan la renovación de lo viejo y en oposición a la reacción. Esto es en el contexto de fines del siglo XIX, luego de que los diputados de derecha abandonaran la asamblea se quedaron los de izquierda:

. . . la simple deserción de los diputados de la derecha fue suficiente para convertir la vieja minoría en mayoría de la Asamblea. La nueva mayoría, que jamás había soñado antes con obtener esa dicha, aprovechó sus escaños de la oposición para echar peroratas contra la debilidad, la indecisión y la indolencia de la antigua mayoría y de su Regencia imperial. Ahora todos ellos tuvieron que ocupar de pronto el puesto de la vieja mayoría. Ellos tenían que mostrar ahora de qué eran capaces. Naturalmente, su actuación debía ser enérgica, resuelta y activa. Ellos, la flor y nata de Alemania, pronto podrían empujar al senil Regente del imperio y a sus vacilantes ministros, y en el caso de que eso fuera imposible, destituirían, y no podía caber ninguna duda de ello, por la fuerza del derecho soberano del pueblo a ese impotente gobierno y lo reemplazarían con un Comité Ejecutivo enérgico ei nfatigable que aseguraría la salvación de Alemania. ¡Pobrecitos! Su gobernación, si puede llamarse gobernación donde nadie obedece, era más ridícula aun que la de sus predecesores.

La nueva mayoría declaró que, a despecho de todos los obstáculos, la Constitución imperial debía ponerse en práctica y sin demora . . .

La historia termina con que la Asamblea se dejó estar, no continuó quebrando con el orden establecido, las insurrecciones las dejaron estar por su cuenta. Finalmente, la reacción volvió y la asamblea pasó “sin pena ni gloria”.

¡Hasta los nombres se repiten en la farsa de la tragedia!

Was Karl Marx White? And Is He?

Para sonar bien clásico: el materialismo histórico no es una mera arma para las clases subalternas, está forjada por ellas mismas.

The Public Autonomy Project

By S. D’Arcy

There are those who think of Karl Marx as a classic example of the kind of “dead white males” that universities in the West lavish with such rapt attention. But is this quite true? He was male, to be sure. And he’s fully dead. But was he white? Or — in what appears on the surface to be the same question — is Karl Marx white?

For some, the question is to be answered by fixing one’s gaze on the colour of Karl Marx’s skin. One is invited to pour over old sepia photographs, looking for clues. I think there’s good reason to doubt the soundness of this approach, as I will note below. But, for the sake of scrupulous comprehensiveness, let’s look briefly at the matter of Marx’s skin. In his first year as a student at the University of Bonn, according to Jonathan Sperber’s recent biography…

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Engels y la Asamblea Constituyente Prusiana

Engels escribiendo en 1852 sobre la asamblea constituyente Prusiana y quizá también sobre la posible Chilena según el voluntarismo de empujarla por el acto.

La Asamblea Constituyente o, mejor dicho, “la Asamblea elegida con el fin de llegar a un acuerdo con la Corona sobre la Constitución”, y su mayoría compuesta de representantes de los intereses de las clases medias, hacía mucho tiempo que habían perdido la estima del público, ya que por miedo a los elementos más enérgicos de la población, se complicaba en todas las intrigas de la Corte. Confirmó o, mejor dicho, restableció los odiosos privilegios del feudalismo, traicionando así la libertad y los intereses de los campesinos. No fue capaz de redactar una Constitución ni enmendar en modo alguno la legislación general. Se ocupó casi exclusivamente de dar bonitas definiciones teóricas, de meras formalidades y problemas de etiqueta constitucional (…) Además, en la Asamblea no había ninguna mayoría estable y casi siempre decidían los problemas las vacilaciones del “centro” que, inclinándose con sus titubeos tan pronto a la derecha como a la izquierda dio al traste (…). Pero mientras los liberales aquí, al igual que en todos los demás sitios, dejaron perder la ocasión, la Corte reorganizó a sus elementos de fuerza entre la nobleza y la parte más atrasada de la población rural, así como entre el ejército y la burocracia. Después de la caída de Hansemann se formó un gobierno de burócratas y militares, todos reaccionarios recalcitrantes, que, sin embargo, daba a entender que estaba dispuesto a tomar en consideración las reivindicaciones del Parlamento. Y la Asamblea, que se atenía al cómodo principio de que importaban las “medidas, y no los hombres”, toleró que la engañasen tan llanamente que llegó a aplaudir a este Gabinete, en tanto que ella, naturalmente, no dedicaba la menor atención a que este mismo Gabinete iba concentrando y organizando abiertamente las fuerzas contrarrevolucionarias.

(…)

Y aquí, el momento decisivo para la revolución prusiana había llegado en noviembre de 1848; la Asamblea, oficialmente a la cabeza de todos los intereses revolucionarios, no mostró ni un frente robusto, ya que retrocedía ante cada avance del enemigo; y menos aun atacó, ya que optó por no defenderse. . .

Pragmatismo en filosofía del lenguaje: una propuesta naturalista

A continuación el resumen de 245 palabras y el proyecto de 3 páginas de mi tesis para el grado de magíster, la cual inscribí el viernes. Como creo absolutamente en el carácter social del trabajo, creo que incluso es más eficiente este tipo de ejercicios. Además que me encanta ver cuando la gente comparte no sólo su trabajo final, sino que el proceso, el cual está siempre lleno de errores y traspiés. Agradezco comentarios y observaciones.

Título de Proyecto: Pragmatismo en filosofía del lenguaje: una propuesta naturalista

Profesores Guías: Manuel Rodríguez Tudor y Guillermo Soto Vergara

Palabras Claves: pragmatismo, filosofía del lenguaje, filosofía de la lingüística, composicionalidad, contextualismo

Resumen (245 palabras):

En esta investigación, que continúa el trabajo de mi tesina de pregrado, abogaré por el pragmatismo en filosofía del lenguaje de manera naturalista, apoyando esta posición con investigaciones cognitivas del lenguaje, y enmarcándola en la discusión más general de las arquitecturas cognitivas alternativas al cognitivismo clásico. Específicamente, sustento la tesis de que el pragmatismo no es tan sólo una postura destructiva, sino que posee potencia explicativa.

En la primera parte, reconstruiré el debate en filosofía del lenguaje en torno al problema de la sensibilidad al contexto. Distinguiré entre los contextualistas, que buscan reformar la visión tradicional adhiriendo a principios fundantes, tales como el de la composicionalidad, y los contextualistas radicales (o pragmatistas), que no admiten ningún elemento insensible al contexto, ya sean estos lingüísticos o puramente cognitivos; es decir, no aceptan composicionalidad en el lenguaje natural ni en el pensamiento.

En la segunda parte, mostraré aportes de la lingüística teórica que pueden interpretarse como concordantes con el programa pragmatista. En particular, propondré que el pragmatismo en filosofía del lenguaje es coherente con la concepción de la comunicación como coordinación para la acción y del proceso comunicativo como interacción con el ambiente mediado por palabras, consideradas estas como herramientas.

En la tercera parte, defenderé la plausibilidad del pragmatismo en filosofía del lenguaje como parte de un programa de investigación en ciencias del lenguaje. Para esto, emplearé argumentos empíricos, fundados en investigaciones en ciencias cognitivas del lenguaje, mostrando su coherencia con arquitecturas cognitivas alternativas al cognitivismo clásico. Seguir leyendo

Is Batman a Fascist?

“You might argue (as I do) that in this world, we all have a moral obligation to behave according to do what we truly believe to be right, regardless of law or public opinion- if people are living in fear of organized crime, and the police cannot or will not do anything to fight this, is it not your duty, as a human being, to stand up to these thugs and bullies? If you know that the guy across the street has beaten his wife and kids, is beating his wife and kids, and will continue to beat his wife and kids, and no one is going to do a thing about it, isn’t it your moral obligation to go all Dirty Harry on him? That’s what Gotham is- a social contract that’s been voided. A place where the safeguards of the public exist only in name. Surely you can’t call Batman a fascist for using the resources available to him to make what change he can- if that’s the criteria, there’s human alive who isn’t guilty of the same crime.”

Culture War Reporters

Earlier today, I came across thisarticle over at Kasama and I felt that the subject material was topical enough for me to put the difficult issue of violence in media (which I had promised to write on earlier this week) on the back burner.

Is Batman a Fascist?

It’s not the first time the question has come up regarding superheros- in fact, it’s the idea has been around for a while, but with the popularity of Nolan’s trilogy, the debate has again found itself in the mainstream- or at least, as mainstream as comics get.

Of course you could approach this whole debate with some skepticism- with every major event, there’s always some stylishly iconoclastic deviation, like the argument that the Civil War wasn’t actually about slavery, or the like. The critique of superheroes as being responsible for supervillains (see the “escalation” conversation at the end of Batman…

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Vanguardia o nada: “No nos sigamos matando” por Claudio Aguayo

Texto original de Claudio Aguayo en su blog personal

“Pero ¿en qué consiste el papel de la socialdemocracia sino en ser el “espíritu” que no sólo se cierne sobre el movimiento espontáneo, sino que eleva a este último al nivel de “su programa”? Pues no ha de consistir en seguir arrastrándose a la cola del movimiento, cosa que, en el mejor de los casos, sería inútil para el movimiento y, en el peor de los casos, extremadamente nociva. Pero Rabócheie Dielo no sólo sigue esta “táctica-proceso”, sino que la erige en un principio de modo que sería más justo llamar esta tendencia seguidismo, en vez de llamarla oportunismo. Hay que reconocer por fuerza que quienes están firmemente decididos a seguir el movimiento marchando a la cola están asegurados, en absoluto y para siempre, contra la “aminoración del elemento espontáneo de desarrollo”

Wladimir Lenin, Qué hacer, problemas candentes de nuestro movimiento

El movimiento estudiantil actual parece uno de esos estallidos de furia ciudadana, o “civil” que, pese a su radicalidad aparente y masividad, no encaja en ningún tipo de estructura que haga operar un “sentido”. Los movilizados de hoy somos una fuerza inerte. Cuando Maquiavelo habla en sus discursos sobre la historia de Florencia de los diversos humores (“apetiti diversi”) que componen la República, el pueblo es la pulsión central: lucha entre los que no desean ser dominados y los que desean ser dominar, o entre los “grandes” y los oprimidos, etc. En términos de lo que en el mismo sentido, Spinoza – un seguidor, como se sabe, de la obra de Maquiavelo – llama “multitud”, nosotros podemos decir hoy que esa muchedumbre mounstrosa, que amenaza al poder constantemente, que es su verdadero “estado de guerra potencial” se haya hoy en una situación de peligroso equilibrio frente al Estado, un aparato mucho más organizado y estructurado, con funciones específicas que materializan el poder de determinadas clases. Hoy lo que tenemos, para ser más claros, es un tipo de movilización que, pese a su recurrencia, no adquiere ningún tipo de consistencia. Como se sabe, esa consistencia y esa duración, que hacen posible el tránsito hacia lo que (de forma bastante ambigua) algunos llaman “clase para sí” (o clase consciente), es finalmente la estructuración relativa del pueblo, de las clases en pugna y de las fuerzas sociales que luchan.nonossiganmatando Seguir leyendo

¡Qué la dignidad se haga costumbre!

No puedo sino sentirme vitalmente vinculado con la movilización de los profesores actualmente. Las condiciones en las que el Estado mantiene a los trabajadores de la educación y que ha sido profundizada por los gobiernos de las últimas décadas es deshumanizante. Lo que tienen que pasar durante su vida requiere no sólo de vocación profesional, sino que de una vitalidad imposible.

Pongo el caso de mi madre, profesora de educación básica. Ella proviene de familia no universitaria, que contra viento y marea pudo hacer que las 4 hijas y el hijo pudieran salir adelante. Madre de Martina y yo. Ella tiene un retraso mental y cuyos gastos monetarios sólo son superados por el gasto emocional de sacar adelante una vida con alguien con un nivel de dependencia absoluto. Especialmente en un Estado que ha abandonado a tod-s menos al empresariado. Habiendo dedicado casi que toda su vida profesional hasta ahora en trabajar en la educación pública en escuelas de escasos recursos, si no fuera por ingresos provenientes de otra parte (el padre, que es ingeniero de la UTFSM) ni pensar a lo que los juegos del hambre que es esta sociedad del mercado nos hubiera condenado. Seguir leyendo