Índice de la tesis (por ahora)

1. Introducción

2. Composicionalismo vs. Contextualismo: la tensión entre los programas de Frege y Wittgenstein

2.1 Frege

2.2 Wittgenstein

3. Ventajas y desventajas de ambos programas (qué se gana y qué se pierde)

4. H.P. Grice y el intento de no perder nada

4.1 Donde vamos (como se configuraron los dos programas anteriores)

4.2 H.P. Grice

5. Visión Pragmática de Charles Travis y problematización de toda la tradición anterior

6. ¿Qué hacer?

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Perspectiva, pensamiento, y observaciones

escherperspectivePerspectiva

Dado que las palabras puedan tener una entre muchas semánticas, compatibles con lo que significan. Las palabras de hecho varían su semántica, de una enunciación de estas a otra. En este caso, su semántica en una enunciación dada no puede estar fijada simplemente por lo que signifiquen. La circunstancia de aquella enunciación, el modo en el que está hecha, debe contribuir substancialmente a aquella fijación.

Dado que las palabras puedan tener una entre muchas semánticas, compatibles con lo que significan. Las palabras de hecho varían su semántica, de una enunciación de estas a otra. En este caso, su semántica en una enunciación dada no puede estar fijada simplemente por lo que signifiquen. La circunstancia de aquella enunciación, el modo en el que está hecha, debe contribuir substancialmente a aquella fijación.

Hay ciertas palabras cuya semántica está disponible algunas veces (como en (2) Está asoleado), en el sentido antes dicho, expresan un pensamiento perspectivo, y tiene un contenido perspectivo. Uno podría decir: nos relacionamos cognitivamente al mundo en modos esencialmente perspectivos.

Dado el vínculo que se forja entre las propiedades que fijan contenido y las que involucran verdad, no hay ocasión en la que pueda obtener una contradicción, que ‘Las hojas son verdes y las hojas no son verdes’ posean la semántica que una conjunción de estas dos verdades tengan. Si la ocasión es tal en el modo en que esas hojas cuentan cómo siendo verde, entonces no hay palabras que puedan tener la semántica de una negación verdadera.

Pensamiento

Para Frege los pensamientos no son palabras, puesto que las palabras están siempre abiertas y requieren de interpretación. La verdad y la falsedad parecieran corresponder a entendimientos que las palabras puedan tener, más que a las palabras mismas. Las palabras, aparte de un entendimiento no podrían ser verdaderas ni falsas. Para Frege los pensamientos no son palabras, puesto que las palabras están siempre abiertas y requieren de interpretación. La verdad y la falsedad parecieran corresponder a entendimientos que las palabras puedan tener, más que a las palabras mismas. Las palabras, aparte de un entendimiento no podrían ser verdaderas ni falsas.

Los pensamientos, concebidos así, no están abiertos a interpretación. Son lo que Wittgenstein llamó ‘sombras’: objetos semánticos interpolados entre las palabras y el estado de las cosas que hacen a las palabras verdaderas o falsas, y que de alguna forma son más cercanas al estado de las cosas que lo que las palabras pudieran estar.

¿Podrían los pensamientos admitir interpretación?

Hay bastantes hebras en nuestra noción heredada de lo que es un pensamiento. Para comenzar, uno podría estar adhiriendo al carácter absoluto de un pensamiento –su inmunidad a la interpretación – por estipulación. Si digo que algo es S, y considero que refiere al pensamiento ‘el pensamiento que S’. Además, pareciera ser correcto afirmar que ‘El pensamiento que S, si, y sólo si, S’. Así, adscribiría un conjunto de propiedades que involucran verdad al pensamiento al que me refiero.

Pero esto no es tan así. No es suficiente. Un pensamiento no puede solamente tener propiedades que involucran verdad. También ha de tener un contenido. ¿Y qué contenido sería ese? Aquí estamos nuevamente en otra hebra en la concepción de un pensamiento. Un pensamiento ha de ser algo que pueda ser expresado en varias palabras, o preferencias, o en varias ocasiones. Si ahora expreso un pensamiento, luego puedo expresar el mismo pensamiento virtualmente cuando yo quiera. En cualquier versión plausible de aquella visión, las palabras W y W* expresan el mismo pensamiento aunque difieran en contenido. Así lo expone Frege con el caso de las oraciones con palabras ‘ayer’ y ‘hoy’.

La pregunta es: ¿cuánto contenido puede variar mientras que las palabras expresen el mismo pensamiento? Una idea podría ser que W y W* expresa el mismo pensamiento sólo si aplican los mismos conceptos a los mismos objetos. Pero esto ni si quiera es permitido según el ejemplo de Frege. En algunas ocasiones, llamando a unas hojas verde uno estaría diciendo la verdad; en otras, falsedad (y no porque las hojas hayan cambiado). Aplica un concepto dado a las hojas en distintos ambientes, y uno producirá palabras con distintas propiedades que involucran verdad. La observación falsa sobre las hojas, por ejemplo, no fue el mismo pensamiento que la verdadera. Así que, en ambientes cambiados, si uno quiere expresar el mismo pensamiento nuevamente, uno no debe hablar de los mismos conceptos y mismos objetos. Lo que se requiere para expresar el mismo pensamiento nuevamente no es nada más ni menos que una paráfrasis adecuada.

Primero, paráfrasis adecuadas requieren de compartir propiedades que involucran verdad que sean relevantes o cruciales; pero es poco probable que compartan todas las propiedades que involucren verdad. Segundo, suponga que en una ocasión expreso un pensamiento diciendo ‘Las hojas son verdes’. Entonces, en otra ocasión, las palabras W sean una paráfrasis adecuadas para lo que he dicho, bien dependerá de la ocasión de aquella paráfrasis, y quizá, también, en la ocasión para considerar aquella ocasión.

Los pensamientos vistos desde esta posición pierden toda su pretensión de tener una semántica intrínsecamente, y de ser inmunes a la interpretación. Si, con la perspectiva en mente, preguntamos cuando se podría considerar como estar produciendo un pensamiento dado nuevamente, y si consideramos todas las ocasiones para plantear la pregunta, entonces veríamos como aquel pensamiento pueda contar en algunas ocasiones como teniendo semántica que no contaría como teniéndola en otras. Puesto que en algunas ocasiones admitiría paráfrasis que en otras no. Ni tampoco requiere de tener un contenido inexorable. Para ver como los pensamientos admiten interpretación, uno tan sólo debe saber cómo buscar por aquellas ocasiones para interpretarlos.

Observaciones Finales

La visión pragmática da una forma substancialmente distinta a todo problema filosófico, no tan sólo dentro de la filosofía del lenguaje, sino que donde sea que acertijo surja. Para empezar, necesitaremos nuevas concepciones de la forma lógica, y aquellas asociadas a nociones como la intensionalidad. Esto podría dar como resultado nuevas cosas que decir respecto a preguntas sobre si ‘si – entonces’ es transitivo. Entonces podríamos tomar una nueva mirada sobre lo que decimos de la gente al adscribir actitudes proposicionales a ellos, y al arte de la comprensión misma. Aquella mirada, predigo, hará a la filosofía de la psicología tomar un curso nuevo. También vale la pena mirar, desde el punto de vista de la visión pragmática, problemas del conocimiento, de la explicación, libertad y responsabilidad, y así sucesivamente. Algo de este trabajo ha comenzado, hay mucho más por explorar.

Metafísica

metaphysics‘Es verde’ dice de un modo de ser específico para algunas cosas: verde. Uno podría decir que habla de cierta propiedad. Entonces debemos también decir lo siguiente sobre aquella propiedad: lo que algunas veces cuenta como una cosa teniendo aquella propiedad, otras veces no, por lo tanto hay, o puede haber, cosas que, en algunas ocasiones, juzgando, cuentan como teniendo aquella propiedad, y en otras veces no. Si para una propiedad tener una extensión (en un tiempo) es que haya un conjunto de cosas definitivas (en ese momento) que tan sólo son esas cosas (entonces) con aquella propiedad, entonces esta propiedad no tiene una extensión, incluso en ese tiempo. No hace sentido hablar de ‘su extensión’.

Dos preguntas relacionadas surgen. Primero ¿podrían haber predicados que no varíen su contribución a qué es lo dicho con ellos en el modo que ‘es verde’ lo hace? Segundo ¿podemos preservar la idea de que propiedades (genuinas) tienen extensiones a través de suponer que predicados como ‘es verde’ simplemente refieren a diferentes propiedades en ocasiones diferentes (y que es por su variación de referente que es que hacen diferentes contribuciones a totalidades)?

¿Por qué uno querría que las propiedades tengan extensiones? (i) podemos obtener esto por definición: ‘propiedad’ es aquello que tiene una extensión, y por medio de esta contamos las propiedades. (ii) Mero sano realismo; las cosas son o no son sin importar qué es lo que pensemos de ellas.

Una vez fijado de qué habla ‘es verde’, hay diferentes posibles comprensiones de qué es para un objeto (u objetos) ser de ese modo (verde). Estos son posibles comprensiones que representa como uno podría considerar una cosa siendo verde. ‘Es verde’ provee una descripción particular para cosas, expresa cierto concepto. Qué es dicho usando el concepto no depende solamente en qué sea la descripción, sino que también en cómo la descripción, o concepto, es, o podrían ser, aplicados, adecuándose a circunstancias particulares de uso.

Suponiendo que hemos identificado una comprensión particular de ser verde, digamos ‘es verde*’, lo definimos como que es verde en aquella comprensión de ser verde. No obstante, aun así podemos continuar generando distintas comprensiones que difieran (por ejemplo, que la pintura antigua se deja ver). Una comprensión de ser verde, tanto como podamos identificar una, al parecer no es capaz de excluir en principio la posibilidad de diferir.

Un predicado sobre el cual la visión pragmática se haya equivocado sería aquel que no admitiera comprensiones diferentes posibles de que sería para algún objeto adecuarse  la descripción que el predicado provee (o la descripción adecuándose a algún objeto).

Para el caso de la segunda pregunta. Primero, de ser correcto el primer punto, entonces ninguna comprensión que nosotros podamos tener de ser verde, por lo tanto ninguna que pueda ser adherida a algún uso particular de ‘es verde’, sería una en la cual ‘es verde’ hablara de alguna propiedad, si es que una propiedad deba tener una extensión. Parafraseando a Wittgenstein, nosotros refinamos nuestros conceptos, o comprensiones, para propósitos particulares. Para el caso de la segunda pregunta. Primero, de ser correcto el primer punto, entonces ninguna comprensión que nosotros podamos tener de ser verde, por lo tanto ninguna que pueda ser adherida a algún uso particular de ‘es verde’, sería una en la cual ‘es verde’ hablara de alguna propiedad, si es que una propiedad deba tener una extensión. Parafraseando a Wittgenstein, nosotros refinamos nuestros conceptos, o comprensiones, para propósitos particulares.

Implicatura

DilbertModalLoyaltyConcepto acuñado por H.P. Grice. Existen dos tipos de implicaturas,

  1. Convencionales: son características de los significados de los términos involucrados.  or ejemplo, ‘Pía disuadió a Tod de irse’, aquí se representa al menos a Tod como habiendo pensado en irse. Son difícilmente cancelables, o bien, simplemente, no lo son.
  2. Conversacionales: estas surgen sólo en ciertas ocasiones en que son pronunciadas determinadas palabras. Por lo tanto, son cancelables. Normalmente, en conversaciones, nosotros observamos lo que Grice denomina las máximas conversacionales

La noción de implicatura conversacional apunta a un tipo particular de comprensión que se puede tener de algunas palabras, en algunas enunciaciones. Nada en la visión pragmática sugiere que no debiesen de haber este tipo de comprensiones.

El problema es la concepción de Grice de lo que las palabras dicen. Para una identificación de qué ha dicho el emisor hay que saber una serie de elementos indicados por lo que es dicho. Por ejemplo, poniendo entre paréntesis la ambigüedad léxico-sintáctica, podemos siempre formar un reporte que sea verdadero de forma garantizada, en discurso indirecto: si las palabras fuesen ‘Las hojas son verdes’, entonces, el que las hojas relevantes fuesen, al momento relevante, verdes. No obstante, pensar así es perder la posibilidad de la sensibilidad al contexto en el contenido de ‘verde’. Así, la concepción de lo que es dicho de Grice no puede ser asumida en ningún argumento dirigido contra una instancia de la visión pragmática.

De acuerdo a Grice, nosotros no usaríamos ‘Yo sé qué…’ de maneras bizarras para evitar dar la idea de que estamos realizando una implicatura conversacional. Pero la visión pragmática ofrece otra explicación de por qué, en algunas situaciones, no diríamos ‘Yo sé que…’.  Al decirlo en ciertas ocasiones el contexto podría suplir contenido ya sea para que se considere tanto verdadero como falso.  Hablar, en tales circunstancias de N sabiendo qué es un árbol, y uno fallará tanto en decir lo que es verdadero como al decir lo que es falso. Reconociendo esto, en donde es de este modo, podría a uno hacerlo abstenerse de hablar así. En este caso, la idea, impulsada por Grice, es que si de todos modos lo dijéramos al menos estaríamos diciendo algo verdadero o falso, lo que es simplemente un error. En este caso, la implicatura conversacional no podría ser una consecuencia del hecho de haber dicho aquello en tal y cual caso. No hay tal hecho.

Que el contenido de las palabras pueda ser consistentemente suplementado en más de un modo no es en si mismo un obstáculo para que estas palabras digan verdad. El problema surge cuando el contenido a ser suplementado es compatible tanto con la verdad como con la falsedad. Esto no es como típicamente ocurre para términos filosóficamente susceptibles como ‘saber’.

[187] No se pue…

[187] No se puede decir la verdad, cuando no nos hemos dominado a nosotros mismos. No se puede decir; pero no porque no se sea aún lo bastante sensato.
Sólo puede decirla quien ya descansa en ella; no el que todavía descansa en la falsedad y sólo una vez sale de esta para alcanzar la verdad.

Wittgenstein 1939 – 1940, Aforismos: Cultura y Valor

Marxismo: Cultura Libres antes de que fuera “Too Mainstream”

Marxismo: Cultura Libres antes de que fuera “Too Mainstream”

Breve y lúcida exposición de mi compañero Melo. Muy adecuada a los tiempos actuales.

Los marxistas hemos estado involucrados en una lucha de David contra Goliat desde hace más de 150 años. Nuestro enemigo ha sido históricamente uno sumamente organizado, que cuenta con todo el aparato político-ideológico del Estado y el control de los medios de producción. Por sobre eso, se ha hecho cargo de que su visión ideológica de la sociedad se torne hegemónica sobre sectores cada vez más vastos de la población, y para ello ha reclutado a sus filas a la mayoría de los intelectuales, a fin de que protejan sus intereses.

Domesticaciones

Aun considerando lo anterior como correcto uno podría suponer que podría ser ‘domesticado’ incorporándolo a un marco en el cual lo que las palabras signifiquen aún fijan, en un sentido importante, lo que dicen cuando sean dichas. Travis considera dos planes para dicha domesticación:

  1. El primero vuelve sobre la idea de la elipsis. Pero para que esta explicación pueda domesticar los fenómenos, las cosas dichas por lo que (1) es elipsis de, debiesen estas mismas no exhibir variación semántica. ‘Las hojas son verdes bajo la pintura’ aún admite más de una comprensión de qué es ser verde.
  2. El segundo gira en torno a la siguiente idea: lo que las palabras signifiquen determinan lo que éstas dicen. Pero no lo hacen simpliciter. Más bien, lo hacen en tanto son función de otro conjunto de factores, o parámetros, en las enunciaciones de dichas palabras.

El segundo plan es ilustrado por el tratamiento de Frege del tiempo presente. (i) El tiempo referido es siempre el momento de la enunciación. (ii) En donde palabras de tiempo presente son dichas hay un factor –el tiempo en el que fueron dichas –y una función, fijada por lo que las palabras significan, desde los valore de esta hasta el tiempo en el que son dichas: de hecho, la función de identidad. (iii) Por lo tanto, lo que (1) signifique determina una función desde variables en sus enunciaciones a pensamientos expresados en aquellas enunciaciones.

La visión de Frege puede ser generalizada: Lo que algunas palabras digan, o contribuyan a lo que es dicho usándolas, varía a través de enunciaciones de éstas. Donde este es el caso, el significado de las palabras hace dos cosas:

  1. Determina sobre las palabras dichas de qué factores, sobre una enunciación, depende su contribución semántica.
  2. Determina específicamente como su semántica, en una enunciación, depende de estos factores; una función especificable desde los valores de aquellos factores hasta las semánticas que las palabras tendrían si es que fuesen dichas en donde aquellos valores fuesen el caso.

Si fuese verdad, entonces aunque las palabras en (1) puedan decir diferentes cosas en diferentes enunciaciones, lo que signifiquen aún determinarían como estas varían. Lo que interesa saber es que si uno dijera (1) en tales y cuales ocasiones (tanto como que no), ¿qué es lo que estarías diciendo? La pregunta continúa siendo si es que lo que (1) significa provee una respuesta para ello. ¿Hay una función tal que para cada asignación de dichos valores a aquellos parámetros haya una contribución particular que harían inevitablemente las palabras si tales valores obtuviesen? No obstante, hay muchos respectos según los cuales los fenómenos presentes no son como los casos en los cuales el acercamiento de los parámetros pareciera ser prometedor; no es automáticamente sugerido como sucede con ‘yo’, el cual tiene un valor fijado para tal parámetro: el significado de ‘yo’ no fija ninguna función además de aquella contribución (referirse al hablante mismo).

Supongamos que Pía al decir (1) nosotros dijéramos sobre ello, ‘Pía dijo que las hojas de las que ella habló eran, al momento de hablar, verdes.’ Aun así no habríamos dicho que es lo que ella afirmó a menos que nuestro ‘verde’ hiciera alguna contribución definitiva a lo que nosotros dijimos sobre Pía. Si fuesen distintas, entonces lo que dijimos de ella sería falso. La información contenida en los significados de las palabras que ella usó no es suficiente para especificar, sin importar que tan poco informativo, qué hecho (o no-hecho) ella afirmó. No apunta a una función, fijada por el significado, desde enunciaciones de pensamientos expresados en las palabras.

Si considerásemos una oración como un conjunto de símbolos, podríamos incluir las contribuciones semánticas como el tiempo como siendo parte de la oración. Así, la forma generalizada de la oración ‘Las hojas son verde’ dicha en octubre sería distinta a la forma generalizada de la misma frase dicha en septiembre.

Ahora podemos enunciar la siguiente idea de manera correcta: por cada oración generalizada, hay un pensamiento el cual es el pensamiento que ésta expresa. Pero no hay una característica identificable de (1) la cual cuente como símbolo en el tiempo presente, y cuya contribución semántica a la enunciación sea identificable precisamente con el conjunto de propiedades que involucran verdad que (1) tendría si fuese enunciada. Sin importar cuantos símbolos extra sean sumados, en caso de que ejemplifique todos los casos posibles (pervasive), podrá ser utilizada la frase para decir una entre muchas cosas.

Calidad de la educación: el eufemismo para descubrir su valor de cambio

Calidad de la educación: el eufemismo para descubrir su valor de cambio

Por Víctor Orellana:
Algunas ideas sobre la “calidad” en la discusión educacional

La calidad en el ámbito educacional se presenta cada vez más como “cantidad de algo” que como calidad propiamente tal, como uso de un objeto o como diferencia de “cualidad”. En la medida que es una medida de cantidad, da cuenta de una sustancia común, y no un conjunto de cualidades (conceptos distintos).

What each of us…

What each of us gets from perception may be regarded as information concerning ourselves, to explain connections between perception and action. There is no need for a self-referring component of our belief, no need for an idea or representation of ourselves. When a ball comes at me, I duck; when a milk shake is put in front of me, I advance. The eyes that see and the torso or legs that move are parts of the same more or less integrated body. And this fact, external to the belief, supplies the needed coordination. The belief need only have the burden of registering differences in my environment, and not the burden of identifying the person about whose relation to the environment perception gives information with the person whose action it guides. Lichtenberg’s original remark was that one should say “There is thinking,” just as one says “There is lightning” (von Wright 1972, 464). I have picked a somewhat less dramatic type of weather to serve as an analogy to self-knowledge, and developed it at somewhat greater length. Such analogies can carry us only so far, of course, but that is as far as I shall try to go in this paper.

John Perry en ‘Thought Without Representation’

Propiedades Semánticas y la Visión Pragmática

fregean semantics levelsHay propiedades que las palabras tienen sin importar como las entendamos. Relacionan de un modo determinado a la verdad (o falsedad).

Propiedades que involucran verdad (truth-involving), y cualquier conjunto de éstas son denominadas una condición de verdad: propiedad de ser verdad si, dado, por, o sólo si, aquello y esto, o por lo tanto, o por como las cosas sean, caen bajo esta clasificación. (Todas estas son propiedades que las palabras podrían tener bajo un entendimiento, y carecer bajo otro).

Propiedades fijadoras de contexto, y cualquier conjunto de éstas son denominadas un contenido: identifican que es lo que las palabras dicen. (Describir X como Y, llamar X Y, decir X siendo Y,  hablar de X; etc.).

Las mencionadas o un conjunto de éstas, sin considerar la mayormente la demarcación entre sintaxis y semántica, son denominadas como semántica.  Algunas propiedades semánticas pueden excluir a otras.

Lo que interesa es preguntar, en particular, si es que la semántica de una frase, que tenga el significado literal, es compatible con cualquiera de muchas suplementaciones, específicamente con cualquier variedad en sus condiciones de verdad. La estrategia es encontrar un número de enunciaciones de la frase en donde esté la semántica que su significado literal confiere; en cada una de estas, tanto como en las otras, que aquellas palabras significaran lo que significan

La Visión Pragmática

¿Es compatible con variación semántica lo que significa una frase? Específicamente variación en las condiciones de verdad a través de sus enunciaciones.

Travis alega que ni el significado de la frase, ni de sus partes constituyentes, es suficiente para establecer las condiciones de verdad de una frase. Sino que dependen de una determinada comprensión en la que se esté utilizando. El contenido, entonces, estaría siendo fijado por el contexto de uso.

Considere la siguiente oración:

(1) Las hojas son verdes

Aquí las palabras poseen su significado literal. Una historia. El arce japonés de Pía está lleno de hojas rojizas. Creyendo que verde es el color de las hojas, las pinta. Una vez finalizada, ella reporta, ‘Así está mejor. Las hojas son verdes ahora.’ Ella dice la verdad. Un amigo botánico la llama por teléfono, está buscando hojas verdes para un estudio químico de hojas verdes. ‘Las hojas (en mi árbol) son verde,’ dice Pía. ‘Puedes tenerlas.’ Pero ahora Pía dice algo falso.

Hay dos cosas distinguibles a afirmar en enunciaciones de (1) con la semántica estipulada. Una es verdadera; una falsa; por lo tanto, cada una sería verdadera bajo diferentes condiciones. Aquellas semánticas, entonces, serían compatibles con variación semántica, y con variación en las propiedades que involucran verdad. Así, lo que las palabras en (1) signifiquen es compatible con varias condiciones para su verdad que son distintas.

Hay dos bases para rechazar la historia. (i) uno puede rechazar la información (data) alegando que en ambas enunciaciones de (1) se comparte un solo valor de verdad. (ii) uno puede aceptar el fenómeno tal cual como está siendo presentado, pero alegar que están siendo representados (accounted) por lo que (1) significa –ya sea por una ambigüedad en (1), o bien por algún modo particular en el que lo que (1) signifique hace que lo que es afirmado dependa sistemáticamente en las condiciones de la enunciación.

Consideremos la primera opción. O bien la semántica hace a (1) verdadero de hojas pintadas verdes, o hace a (1) falso de éstas. La primera tarea es escoger cuál disyunción sería la correcta. Así se podría explicar las del lado contrario en una variedad de formas. Lo que las palabras signifiquen debiesen de hacer una u otra demostrable. Lo que sabemos de las palabras no lo resolverá. Nada de lo que sabemos de lo que ‘(son) verdes’ significa nos podría ayudar a responder la pregunta.

Consideremos la segunda opción. (1) es ambigua, o que las palabras ‘son verdes’ son, en uno de sus sentidos, verdadera de hojas pintadas verdes, y en otro, falsas de hojas meramente pintadas verdes. ¿Posee ‘son verdes’ aquellos sentidos en el idioma enunciado (español)? No lo creo. Supongamos que sí. ¿Nos daría alguna respuesta diferente respecto a nuestra pregunta de la variación semántica? Hay indefinidamente muchas más ocasiones de una posible cantidad determinada de sentidos posibles para decir una de dos distintas cosas en una enunciación tal. El par de enunciaciones que consideramos diferían en cada caso invocando diferentes comprensiones de qué sería para unas hojas ser verde. No hay razón para pensar que haya un límite a las posibles comprensiones de aquello.

Finalmente, podría decirse que los fenómenos muestran que ‘verde’ es un término vago. En un sentido, quizá, las palabras son vagas si es que no hay suficiente información en una comprensión correcta de éstas para decidir si, dado el modo de ser las cosas, son, o debiesen contar como verdaderas o falsas. La oración (1) está ciertamente bajo aquella condición. Pero en una enunciación puede claramente formularse que es verdad, mientras que en la otra claramente que es lo falso. Esto sólo puede ser el caso si es que la semántica de (1) en algunas enunciaciones de ésta es substancialmente más rica que lo que es fijado por el significado de sus componentes, y más rica en muchos sentidos diferentes para aquellas enunciaciones. Así, lo que (1) diga en una enunciación respecto a dadas hojas, etc. No está determinado meramente por lo que esta, o sus partes, signifiquen.